Comunicación con personas difíciles
Tipos de personas en la comunicación
Hostiles agresivas: estas personas tienden a saber lo que deben hacer los demás, necesitan demostrarse a ellas mismas que tienen razón y carecen de confianza y afecto, es necesario hacer frente a la persona hostil agresiva para no sentirse invadido y frustrado, hacerlo sin lucha para que no aumente de magnitud, dar tiempo a la persona hostil agresiva para que se tranquilice durante un momento, y después interrumpirla para afirmar nuestra posición.
«Es más fácil tragarse las palabras airadas que tener que comérselas»
Explosivas: pertenece al tipo de personalidad hostil agresiva, las rabietas son la versión aumentada de las rabietas infantiles, el explosivo se siente airado primero, y después se muestra acusador o suspicaz, las personas actúan de acuerdo con sus percepciones, pero es probable que dos personas perciban la misma situación de forma diferente, el otro individuo puede no darse cuenta de que el explosivo se ha sentido amenazado, y se sentirá sorprendido por el arrebato. Se debe conceder tiempo al explosivo para que termine la rabieta y recupere el autocontrol.
Beligerantes: utiliza comentarios despreciativos que son respuestas agresivas a un problema no resuelto, causa sufrimiento en vez de acciones positivas, enfrentarse al ataque sin potenciarlo ayuda a continuar con la solución del problema.
Es apropiado obtener otros puntos de vista que confirmen o nieguen la crítica del beligerante, y después intentar resolver cualquier problema que haya aflorado. La labor de los beligerantes se puede prevenir mediante reuniones periódicas para la solución de los problemas.
Demandantes: pueden dirigirse directamente a usted o se pueden quejar de otras personas «terribles». Las quejas contribuyen a que las personas aparezcan intachables e inocentes, al menos para ellas mismas, es preferible exponer y reconocer simplemente los hechos sin comentarios, y después proceder a la solución del problema.
Negativas: las personas con pensamiento negativo creen que fracasará cualquier tarea que no se encargue a ellas mismas, y que los demás no se preocupan y sólo tratan de beneficiarse, es mejor no ofrecer soluciones ni alternativas hasta que el problema haya sido concienzudamente discutido, ni pedir a las personas que actúen antes de sentirse preparadas.
Desinteresadas: la persona poco participativa no puede o no quiere hablar cuando es necesaria su aportación. es difícil saber lo que significa su silencio, la estrategia más importante es conseguir que la persona callada hable, para lo que se hacen preguntas de respuesta abierta, se espera con calma la respuesta y no se habla para ocupar el silencio.Se debe prestar atención cuando la persona hable, pero si no habla nunca, se debe terminar la reunión exponiendo lo que se hará, puesto que no se ha producido discusión alguna.
Complacientes: tienen una gran necesidad de ser queridas y aceptadas, y de ayudar a otros a sentirse aprobados, para obtener su propia aprobación, experimentan problemas cuando sus necesidades de aprobación entran en conflicto con los aspectos negativos de la realidad. Se comprometen a acciones que después no cumplen, se debe intentar aclarar la razón por la que las personas no actúan, y hacerles saber directamente que son valoradas y también a través de preguntas sobre sus intereses, aficiones y familia, para conocerlas mejor.




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